El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) reportó un total de 86 casos de infección por el gusano berrenador en el estado de Nuevo León, con 60 casos activos registrados en municipios como Aramberri y Linares. La enfermedad, causada por el parásito *Dirofilaria immitis*, afecta principalmente a animales domésticos y ganaderos, generando preocupación en la comunidad agrícola y veterinaria de la región.
Según el informe oficial, el ganado bovino es el más afectado con 45 casos, seguido por los perros, que registran 16 casos. La presencia del gusano berrenador se vincula con la proliferación de mosquitos que actúan como vectores del parásito, lo que ha incrementado la propagación en zonas rurales y urbanas cercanas a áreas de pastoreo. Las autoridades locales han iniciado campañas de prevención y control para mitigar el impacto en la ganadería y la salud animal.
El brote ha generado alertas en la industria ganadera, ya que la infección puede provocar graves complicaciones en los animales, incluyendo daño cardíaco y respiratorio. Además, el costo de los tratamientos y la pérdida de producción afectan directamente a los productores, quienes buscan apoyo gubernamental para implementar medidas de desparasitación y fumigación. La situación también ha llamado la atención de expertos en salud pública, quienes evalúan el riesgo de contagio en humanos, aunque este es poco común.
En respuesta a la emergencia, el Senasica y las autoridades locales han reforzado la vigilancia epidemiológica y la capacitación a veterinarios en los municipios afectados. Sin embargo, la falta de recursos y la dificultad para acceder a zonas remotas limitan la efectividad de las acciones. Los especialistas advierten que sin un manejo adecuado, el número de casos podría seguir creciendo, poniendo en riesgo la economía local y la seguridad alimentaria de la región.
