La ciudad de Monterrey acogerá una propuesta teatral innovadora que busca promover la inclusión mediante el arte. El musical «Once On This Island» se presentará del 25 al 27 de septiembre en el Teatro de la Ciudad de San Nicolás, con un elenco compuesto por artistas sordos y oyentes, integrando la Lengua de Señas Mexicana (LSM) como parte fundamental de la representación. Esta iniciativa busca romper barreras y fomentar la accesibilidad en el ámbito cultural, destacando la participación activa de la comunidad sorda.
El proyecto, desarrollado en colaboración con organizaciones dedicadas a la promoción de derechos de las personas con discapacidad, incluye a actores y actrices que utilizan la LSM para comunicarse en escena, lo que permite que el público, tanto sordo como oyente, pueda disfrutar de la obra sin barreras. La adaptación del musical, basado en la historia de una joven que lucha por su amor, se enriquece con la inclusión de elementos visuales y gestuales que resaltan la narrativa. La producción contó con la participación de expertos en LSM y directores que priorizaron la autenticidad en la representación.
Este tipo de iniciativas son poco comunes en el ámbito teatral mexicano, donde la representación de personas con discapacidad suele ser limitada o estereotipada. La presencia de artistas sordos en roles principales no solo amplía las oportunidades laborales en el sector, sino que también desafía prejuicios arraigados. Además, el uso de la LSM en el escenario promueve una mayor conciencia sobre la diversidad lingüística en el país, donde esta lengua es reconocida como parte del patrimonio cultural.
Los organizadores destacan que la obra busca generar un diálogo sobre la inclusión en la sociedad, no solo en el ámbito artístico, sino también en la vida cotidiana. La entrada será gratuita para el público sordo, lo que refuerza el compromiso con la accesibilidad. Sin embargo, el impacto de la propuesta trasciende el evento en sí: al mostrar la capacidad creativa de los artistas sordos, se espera que inspire a más instituciones a adoptar prácticas inclusivas y a valorar la diversidad en la representación artística.
La participación de la comunidad sorda en la producción también implica un esfuerzo por integrar sus perspectivas en la narrativa, algo que ha sido históricamente excluido en el teatro tradicional. Este enfoque no solo enriquece la obra, sino que también fomenta una conexión más profunda entre el público y la historia contada. La iniciativa se enmarca en un contexto de creciente demanda por espacios culturales que reflejen la realidad plural de la sociedad mexicana, donde la diversidad es vista como un recurso, no como una limitación.

