El Senado de México autorizó nuevamente el ingreso de militares estadounidenses al país para participar en un ejercicio conjunto, que tendrá lugar en la entidad de Chihuahua del 20 al 30 de septiembre de 2026. Según el comunicado oficial, un total de 139 soldados pertenecientes a la 101/a División Aerotransportada de Estados Unidos estarán en la región, utilizando su propio armamento durante las actividades. Esta decisión fue aprobada en una sesión reciente del Senado, reactivando una colaboración que ha tenido precedentes en años anteriores.
El ejercicio militar forma parte de un acuerdo bilateral entre México y Estados Unidos, que busca fortalecer la coordinación en temas de seguridad y defensa. Aunque no se han revelado detalles específicos sobre los objetivos, fuentes oficiales mencionan que las actividades incluirán simulacros de operaciones conjuntas, entrenamientos en logística y manejo de equipos. Este tipo de ejercicios suelen estar relacionados con la prevención de amenazas transfronterizas, como el tráfico de drogas o la seguridad en zonas fronterizas, aunque no se ha confirmado su enfoque exacto en esta ocasión.
La autorización ha generado debate en el ámbito público y político. Algunos críticos cuestionan la necesidad de la presencia de fuerzas extranjeras en territorio nacional, mientras que el gobierno mexicano defiende que la colaboración es clave para enfrentar desafíos regionales. El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, destacó que los ejercicios refuerzan la confianza entre ambos países, aunque no detalló si se han considerado preocupaciones sobre la soberanía nacional. Por su parte, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) indicó que las actividades se realizarán en zonas designadas y bajo estricto control.
Las consecuencias de este acuerdo podrían incluir un mayor fortalecimiento de las relaciones bilaterales, especialmente en contextos de seguridad, pero también generan tensiones con sectores que prefieren una postura más autónoma. En Chihuahua, la comunidad local ha manifestado preocupación por el impacto en la vida cotidiana y la posibilidad de que se priorice la seguridad militar sobre otros aspectos. Aunque no se han anunciado medidas adicionales, el anuncio reaviva el debate sobre el rol de las fuerzas extranjeras en la región y su impacto en la dinámica política interna.

