Los squishies, juguetes antiestrés populares entre los niños, han generado alertas sanitarias tras causar quemaduras graves en menores de edad. La Comisión de Seguridad de Productos Consumidores (CPSC) de Estados Unidos advirtió sobre los riesgos asociados al calentar estos juguetes en el microondas o al utilizar versiones falsificadas que no cumplen con estándares de seguridad. Los casos reportados en el país y en Escocia han obligado a varios niños a someterse a cirugías para tratar lesiones graves provocadas por el contacto con materiales inflamables.
El problema surgió cuando algunos usuarios intentaron calentar los squishies para «reactivar» su textura o para usarlos como elementos de decoración, lo que generó reacciones químicas peligrosas. Según la CPSC, los productos falsificados, que suelen ser más baratos y de menor calidad, contienen componentes que pueden liberar sustancias tóxicas al exponerlos a altas temperaturas. En Estados Unidos, se registraron al menos cinco casos de quemaduras de segundo grado en niños menores de 10 años, mientras que en Escocia se documentaron tres casos similares, según informes de hospitales locales.
La popularidad de los squishies, que se venden en tiendas de artículos para niños y en línea, ha crecido en los últimos años, especialmente durante la pandemia, cuando se convirtieron en una herramienta para manejar el estrés. Sin embargo, su diseño flexible y la facilidad para manipularlos han llevado a que algunos niños los expongan a fuentes de calor sin comprender los riesgos. La CPSC destacó que los juguetes originales, fabricados con materiales certificados, no presentan este problema, pero las copias no reguladas pueden ser peligrosas si no se usan correctamente.
Las autoridades han recomendado a los padres revisar las etiquetas de los productos y evitar cualquier método de calentamiento que no esté indicado por el fabricante. Además, instaron a los consumidores a reportar incidentes a través de canales oficiales para que las autoridades puedan investigar y tomar medidas preventivas. Aunque no se han anunciado campañas de retiro masivo, la CPSC sigue monitoreando el mercado para identificar y eliminar productos que pongan en riesgo la salud de los niños.

