En Monterrey, Nuevo León, 83 niños del Centro de Desarrollo Infantil (CENDI) siguen con niveles elevados de plomo en la sangre, según informó el directorio del centro. Los casos, que ya han generado preocupación en la comunidad, reflejan un problema de salud pública que persiste pese a los esfuerzos por resolverlo. Los menores, de edades entre 1 y 10 años, no han logrado eliminar el metal pesado de su organismo, lo que pone en riesgo su desarrollo físico y neurológico.
Las autoridades del CENDI confirmaron que los niveles de plomo en la sangre de los niños no han disminuido, lo que indica que las medidas tomadas hasta ahora no han sido efectivas. El centro, que atiende a menores en situación de vulnerabilidad, ha iniciado una investigación interna para identificar las causas del problema. Además, anunciaron que ampliarán las pruebas a 8,000 personas, incluyendo a menores de edad y gestantes, para conocer el alcance real del impacto en la población.
El caso ha generado controversia en la región, donde se sospecha que la contaminación del agua o la exposición a residuos industriales podrían ser factores. En 2022, el CENDI fue mencionado en reportes de malas condiciones en su infraestructura, lo que ha generado dudas sobre la seguridad de los espacios donde se atiende a los niños. Las autoridades locales han prometido colaborar con organismos ambientales para evaluar el entorno y detectar fuentes de contaminación.
Los especialistas en salud pública advierten que el plomo en la sangre puede causar daños irreversibles, como retraso cognitivo y problemas en el sistema nervioso. La situación en el CENDI resalta la necesidad de políticas más estrictas para prevenir la exposición a metales pesados en zonas con alta contaminación. Mientras tanto, las familias de los menores piden transparencia y acciones inmediatas para garantizar su bienestar.

