Este sábado, el Centro de Monterrey se convirtió en un punto de concentración para miles de padres de familia que acudieron a las tiendas para adquirir útiles escolares en preparación al regreso a clases del ciclo 2026-2027. La demanda fue alta desde temprana hora, con filas extendidas en tiendas de artículos escolares y centros comerciales, lo que generó congestión en las áreas de ventas. Los padres buscaban completar listas de materiales, desde cuadernos hasta útiles de oficina, en un clima de anticipación y preocupación por los costos.
Según estimaciones de comerciantes y encuestas realizadas en el lugar, el gasto promedio en útiles escolares por familia oscila entre 2 mil y 3 mil pesos. Este monto, aunque no excesivamente elevado, representa un desembolso significativo para muchos hogares, especialmente en un contexto de inflación y creciente presión económica. Los padres destacaron que, aunque buscan opciones económicas, la calidad y la disponibilidad de los productos son factores clave en sus decisiones de compra.
El aflujo de familias al Centro de Monterrey refleja una tendencia recurrente en la región, donde el inicio del ciclo escolar suele ser un momento de alta actividad comercial. Sin embargo, este año, la situación se vio agravada por la incertidumbre económica y la necesidad de ajustar presupuestos familiares. Representantes de la Asociación de Comerciantes del centro mencionaron que, aunque las ventas han sido sólidas, algunos clientes han optado por comprar en tiendas en línea o en mercados informales para reducir costos.
Las autoridades locales han llamado a la prudencia en el gasto, recomendando a las familias priorizar las necesidades básicas y aprovechar promociones de establecimientos. Además, organizaciones de consumidores han alertado sobre la posibilidad de que los precios de los útiles escolares aumenten en las próximas semanas, lo que podría generar más presión financiera en los hogares. Para algunos padres, la compra de útiles se convierte en un desafío constante, especialmente en comunidades con bajos ingresos.
El impacto de esta situación trasciende lo económico, ya que la preparación para el regreso a clases también implica un componente emocional. Muchos padres destacaron que, más allá del costo, el acto de comprar útiles representa un ritual de expectativa y preparación para los niños. Sin embargo, la combinación de precios en alza y la necesidad de ahorro ha obligado a muchas familias a reevaluar sus prioridades, buscando alternativas como el uso de materiales reciclados o la colaboración entre vecinos para compartir gastos.

