Los festejos por los goles de la selección mexicana durante el partido contra Ecuador generaron señales detectadas por sismógrafos en la Ciudad de México. Ayer, durante el encuentro en el Estadio Azteca, los aficionados celebraron con movimientos intensos, lo que provocó vibraciones captadas por la estación ‘Raspberry Shake’, un dispositivo de monitoreo sismológico accesible al público. Los registros no correspondieron a un sismo real, sino a las ondas generadas por la multitud en ebullición.
El fenómeno fue notado por usuarios de redes sociales y expertos en ciencias de la tierra. La estación ‘Raspberry Shake’, ubicada en la CDMX, registró fluctuaciones en su medición, lo que desató curiosidad sobre cómo las actividades humanas pueden influir en instrumentos de medición. Aunque no se trató de un evento sísmico, los datos reflejaron la intensidad de la celebración, con movimientos detectables en el suelo debido al impacto de los gritos y los saltos de los asistentes.
Este tipo de eventos no son novedosos. En 2018, durante un partido de la Copa del Mundo, similares señales fueron captadas en la CDMX por la celebración de un gol. Los especialistas explican que las vibraciones generadas por multitudes pueden afectar sensores sensibles, especialmente en zonas con infraestructura ligera. Sin embargo, en esta ocasión, el impacto fue menor, lo que sugiere que la celebración, aunque intensa, no alcanzó los niveles de un sismo convencional.
Las autoridades locales no han emitido declaraciones oficiales sobre el caso, pero los científicos destacan la importancia de entender cómo las actividades humanas interactúan con los sistemas de monitoreo. Aunque no hay riesgos inmediatos, el fenómeno resalta la necesidad de mejorar la sensibilidad de los instrumentos para diferenciar entre movimientos naturales y artificiales. Además, refuerza la idea de que la pasión por el fútbol puede tener consecuencias inesperadas en la ciencia.
El incidente también generó debate sobre la seguridad en grandes eventos. Algunos usuarios cuestionaron si la infraestructura de los estadios podría soportar semejantes vibraciones, aunque no se reportaron daños. Para los amantes del fútbol, el hecho de que sus celebraciones se conviertan en datos científicos es un testimonio de la conexión entre la cultura y la tecnología. En cualquier caso, el fútbol mexicano sigue demostrando que su energía trasciende las canchas.

