La astilla de la Cruz de Cristo que se resguarda en la CDMX
Un fragmento de la Lignum Crucis se conserva en la Ciudad de México. La pieza llegó desde Tierra Santa y fue donada en 1959 para su custodia en un recinto religioso de la capital. Te contamos qué se sabe de su origen, qué sustenta su autenticidad y en qué momentos es posible acercarse a venerarla.
Objetos asociados a la Pasión han quedado dispersos en distintos países y uno de ellos se encuentra en México. Se trata de una pequeña porción de la que se considera la cruz en la que murió Jesús, cuya llegada se atribuye al padre Rafael Iglesias Carmona y cuyo resguardo recibió el entonces arzobispo Miguel Darío Miranda.
La reliquia está reconocida como de primer grado y se guarda en una teca de plata con sellos de lacre, mecanismo que acredita su procedencia al estar validado por autoridades eclesiásticas. Un análisis especializado identificó la madera como Cupressus sempervirens, especie común en la región de Palestina en tiempos de Cristo.
Quienes deseen visitarla pueden ingresar sin costo al recinto principal de la catedral capitalina entre las 9:00 y las 17:30 horas. La Capilla de las Reliquias suele abrir de forma extraordinaria uno o dos días al año, especialmente el 1 y el 2 de noviembre, y existen recorridos guiados por áreas restringidas con tarifas que oscilan entre 120 y 150 pesos. En Viernes Santo se realiza la adoración de la cruz, aunque no siempre implica la exposición cercana de la pieza.
Como referencia, en el mundo también se veneran otras reliquias vinculadas a la Pasión, entre ellas la Sábana Santa, el Sudario de Oviedo, fragmentos de la corona de espinas, clavos atribuidos a la crucifixión, la túnica inconsútil, el Santo Cáliz y la llamada Lanza Sagrada.

