Pez Diablo, la amenaza que invade los ríos de Nuevo León
La presencia del llamado pez diablo ha encendido las alarmas entre autoridades y especialistas en Nuevo León, debido a su rápido avance en diversos cuerpos de agua. Esta especie invasora, conocida por su resistencia y capacidad para adaptarse, pone en jaque a los ecosistemas acuáticos de la región.
Originario de Sudamérica y científicamente identificado como Hypostomus plecostomus, el pez diablo se caracteriza por un cuerpo robusto, cubierto de placas óseas, y una notable capacidad para adherirse a superficies y raspar algas. En México, ya es común encontrarlo no solo en ríos y presas de Nuevo León, sino también en estados como Veracruz, Tabasco, Coahuila y Tamaulipas, donde se ha adaptado rápidamente y constituye una auténtica plaga. Los avistamientos recientes en el Río Ramos, en Montemorelos, y la presa El Cuchillo, en el municipio de China, han revelado la magnitud del problema, incluso con ejemplares muertos fuera del agua.
La presencia de esta especie afecta gravemente a la fauna local, ya que compite con peces nativos por alimento y espacio, además de dañar redes de pesca y carecer de valor comercial o alimenticio. Ante cualquier avistamiento, las autoridades recomiendan reportarlo inmediatamente y no devolver los ejemplares capturados al agua, a fin de contener su expansión y proteger los ecosistemas.
La propagación del pez diablo es un llamado urgente a reforzar acciones de vigilancia, investigación y concientización, pues su impacto ambiental podría tener consecuencias irreversibles en la biodiversidad acuática del noreste mexicano.

